
Anduve visitando cortaderos hace poco tiempo, saqué algunas fotos con mi celu que después las voy a publicar, y estaba tratando de mostrar lo que me ganó de mano la gente de LaVoz éste domingo. Niños y familias enteras trabajando en pésimas condiciones en cortaderos de ladrillos. Chicos descalzos, discapacitados, sin agua potable para tomar para cuando están 8 horas bajo el sol, sin ropa adecuada, sin guantes, con la piel hecha pedazos. No sé todavía si en los lugares que fuí tenían a esos niños trabajando o sólo acompañaban a sus padres durante todo el día- igualmente es triste- y tampoco sé presisamente el sueldo que cobra ésta gente.
Es por esta carencia informativa que no podía publicar nada sobre el tema, pero más abajo les pego las notas de LaVoz del Interior para que se informen sobre este tema.
Igualmente les cuento que lo poco que pude averiguar es que se trata de familias pobres que viven cerca de los hornos, y el dueño del que yo visité emplea a sus familiares y también trabaja ahí, junto con algunos vecinos del lugar. Al lado de este horno había dos más de diferentes dueños, que según dicen alquilan el predio -que adelante es un basurero, y más adelante un barrio nuevo construido en la gestión de Dela Sota, cerca de los Boulevares. Y también agrego que no vi peruanos ni bolivianos trabajando, pero los periodistas de LaVoz se ve que en los hornos que visitaron si había. Bueno, nada más para agregar, les recomiendo leer las siguientes notas:
Clausuran por primera vez un cortadero
El inspector de la Secretaría de Trabajo contó que no podía creer lo que veía: niños de 2 ó 3 años tapados de mugre, escondiéndose con sus mascotas en las cavidades dejadas ex profeso en las pilas de ladrillos recién horneados. Ningún adulto estaba cerca en esos momentos. Otros niños, que no superaban el metro de altura, correteaban junto a un piletón donde se embalsa el agua que se usa para amasar el barro en una de las primeras etapas del proceso de producción.
En esa misma cisterna de líquido verdoso y hediondo, el 27 de octubre último, alrededor de las 17, encontraron flotando sin vida a Gilda Valdivia Mendoza, de sólo 6 años. "Asfixia por inmersión" fue la causa fehaciente del deceso que se asentó en el informe forense. Pese a eso, la cisterna seguía descubierta.
Gilda vivía con sus padres –ambos de nacionalidad boliviana– en una casucha hecha de ladrillo desnudo y barro, piso de tierra y techo de zinc. La familia tiene por vecinos a personas del mismo origen que viven en habitáculos ruinosos, levantados a metros del pisadero y los hornos de ese establecimiento. Todos trabajan como cortadores.
Sigamos con lo que veía ayer el inspector de trabajo: un adolescente con sus manos y ropas cubiertas de barro trataba de escuchar lo que el empleador de su papá le decía al funcionario a cargo del procedimiento de control.
Néstor Vieyra, delegado colaborador del gremio de los ladrilleros de Córdoba, comentó a este diario que el "muchacho (de unos 13 años) evidentemente trabaja en el cortadero", aunque reconoció que eso no constó en las actas porque el chico no estaba efectivamente trabajando.
(…)
El cortadero funciona a la altura del kilómetro 12 de la ruta nacional 36 (en jurisdicción de la ciudad de Córdoba) y figura a nombre de Carlos Rolando Sánchez y/o Armando Sandoval Avendaño (este último de nacionalidad boliviana).
La inspección –a cargo de Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo (Cymat)–, fue requerida por Leandro Vallejos, delegado reorganizador de la filial local de la Unión Obrera Ladrillera (Uolra).
En el momento del procedimiento, Avendaño –quien arrendaría a Sánchez el campo en el paraje La Videla– carecía de la documentación de los operarios que se exige a los empleadores.
Por primera vez. Las condiciones laborales infrahumanas y las violaciones flagrantes a las normas laborales y al convenio colectivo sectorial determinaron ayer la clausura del cortadero, hasta que se regularice la situación. Es la primera vez que la Secretaría de Trabajo dispone el cese de las actividades en un cortadero de ladrillos.
Vallejos celebró la clausura y adelantó que pedirá inspecciones en otros cortaderos "que funcionan en condiciones similares o peores".
"Lamentablemente, muchos empleadores inescrupulosos toman a ciudadanos bolivianos porque saben que de esa manera y por una cuestión cultural de esta gente contarán con la mano de obra de sus esposas e hijos a costo cero", aseguró Vallejos.
"En la actualidad, calculamos que unos seis mil bolivianos trabajan de manera irregular y en "negro" en los cortaderos de la provincia, sobre todo en la ciudad de Córdoba y localidades vecinas", señaló el sindicalista.
Dudas y pedido a la Justicia. Vallejos adelantó que en el caso de Gilda Valdivia Mendoza, las autoridades de la Uolra pedirán a la Justicia "que tome cartas en el asunto para llegar a la verdad". Tienen dudas de que se haya tratado de un accidente.
Es que el 30 de setiembre último, en un cortadero de Bouwer, también murió ahogada en una cisterna Lizech Luz Vilca. La nenita tenía 20 meses de vida y era hija de un matrimonio de origen boliviano.
Intensificarán controles en los cortaderos
La semana próxima, la Secretaría de Trabajo de la Provincia instensificará los controles en los cortaderos de ladrillos para determinar las condiciones laborales y el cumplimiento con las normas vigentes en la materia.
Así lo informó a este diario el jefe del área Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo (Cymat), Enrique Schelstraete.
El jueves último, la autoridad laboral, dependiente del Ministerio de la Producción, clausuró por primera vez un cortadero de ladrillos. El establecimiento funciona a la altura del kilómetro 12 de la ruta nacional 36, en jurisdicción de la ciudad de Córdoba.
La medida se adoptó luego de constatarse en el lugar una situación general de explotación laboral a cortadores, en su mayoría de origen boliviano.
"Estamos programando las inspecciones que vamos a concretar juntamente con técnicos del área social, para determinar el nivel de trabajo infantil y en negro en el sector", precisó el funcionario.
No obstante, comentó: "Sabemos (en la Secretaría de Trabajo) que la situación está muy complicada y que los cortadores de ladrillos trabajan en condiciones de precariedad extrema y carecen de cobertura social, en términos generales".
Según la Unión Obrera Ladrillera de la República Argentina (Uolra), unas cuatro mil familias trabajan en los aproximadamente 700 cortaderos que funcionan en la provincia de Córdoba.
"En temporada alta (de mayo a octubre) entre 10 mil y 12 mil personas trabajan como cortadores", calculó Leandro Vallejos, delegado reorganizador del sindicato de los ladrilleros.
"Esa cantidad se reduce a la mitad desde noviembre debido al comienzo de las lluvias y las distintas cosechas que hacen que los cortadores vayan a ganarse la vida al campo y a las quintas", agregó el dirigente sindical.
Sin embargo, la Uolra sólo tiene en la actualidad unos 500 afiliados, lo que representa menos del 10 por ciento de la mano de obra que ocupa el sector en el momento de menor actividad.
Por otro lado, Vallejos dijo que "el 85 por ciento de los ladrilleros que trabajan en Córdoba son de origen boliviano".
"Esto es posible porque esta pobre gente no tiene a nadie que la represente de manera digna y quienes se presentan habitualmente como sus defensores en realidad son los principales explotadores y aprovechadores de su situación de indefensión", planteó el gremialista.
Finalmente, el delegado reorganizador aseguró que desde la Uolra se hará "todo lo posible" para mejorar las condiciones laborales de los ladrilleros, "históricamente olvidados y sometidos a la explotación".
Letra muerta
Paga. El convenio colectivo de los ladrilleros fija un básico de 1.527 pesos por mes para las categorías asentador y oficial orillero. Mientras que para el peón jornalizado (por ocho horas y media de trabajo diarias) la paga por día es de 79,90 pesos. El valor de la hora es de 9,48 pesos.
Bonificaciones. A esos valores hay que sumarles un 12 por ciento de asignación especial climática y un uno por ciento por año de antigüedad.
Ropa. Los obreros ladrilleros también deben recibir un equipo de ropa tipo Grafa cada seis meses.
Apiladores. El convenio también contempla la paga de 62 pesos cada mil ladrillos comunes apilados. La paga sube hasta 95 pesos cada mil ladrillos de primera o vistos apilados.
Jornada. La jornada laboral es de ocho horas y media, de lunes a viernes, y de cuatro horas, los sábados.
Sede. La delegación Córdoba de la Uolra está ubicada en Fructuoso Rivera 1356, barrio Observatorio, ciudad de Córdoba; teléfono (0351) 460-9224.
Cruce entre un abogado y el gremio
"Los cortaderos de ladrillos y las quintas son lugares donde hay trata de personas y explotación laboral que llega en algunos casos a la esclavitud", aseguró Franz Prieto Terán, presidente del Centro de Residentes Bolivianos de Córdoba.
"La inmensa mayoría de los cortaderos de ladrillos funciona en negro y no respeta los derechos elementales de los trabajadores", agregó Prieto Terán, quien también integra la Asociación de Abogados Indigenistas.
Para el letrado "estas cosas suceden por la ausencia del Estado que es quien tiene que garantizar condiciones mínimas de trato entre las personas y para lo que dispone de las leyes".
"Lamentablemente, el Estado no tiene voluntad política para solucionar estos problemas y por esa razón vamos a retornar a formas muy crudas de explotación del hombre por el hombre", cuestionó Prieto.
Cambio de tono. El titular del Centro de Residentes Bolivianos no mostró la misma firmeza en su testimonio cuando este diario le preguntó si él era la misma persona que ayer no se presentó a una audiencia convocada por la Secretaría de Trabajo, en su condición de abogado de Yovana Ramírez Portillo. Se trata de una ciudadana boliviana que tiene un cortadero de ladrillos en Costa Canal 15, de barrio Guiñazú, de la ciudad de Córdoba, y que fue denunciada por la Uolra por supuesta explotación laboral de trabajadores de origen boliviano e incumplimiento de sus obligaciones como empleadora.
"Si, soy la misma persona pero he decidido no asistirla más por las implicancias que tiene todo esto... ella creo que tomó a otro abogado", respondió en tono vacilante.
"En realidad, yo la estaba ayudando para que regularice la situación con el personal, algo que tendría que hacer el sindicato, institución que siempre brilló por su ausencia", agregó el abogado.
Finalmente, Prieto Terán dijo que "aplaudía" al sindicato de ladrilleros por su "preocupación para evitar la explotación de los trabajadores en los cortaderos" pero le reclamó que "también actúe contra los grandes cortaderos de ladrillos que funcionan por todas partes y que tienen hornos de 250 mil a 300 mil ladrillos".
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